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La revolución panameña y su ventana al mundo

La revolución panameña y su ventana al mundo

La dimensión que adquirió la política exterior panameña como consecuencia y proyección del intenso peregrinaje de Omar Torrijos en calidad de jefe del Gobierno Revolucionario y del proceso nacionalista determinó un viraje real de la política tradicional de Panamá.


Esos cambios se tradujeron en dos actividades principales: la de la oposición, que empezó a murmurar que el país "iba de cabeza hacia el comunismo", y la de fuerzas partidarias que tuvieron que adaptarse, vigorosa y definitivamente, a la velocidad de marcha del proceso de cambios nacionalista. Se trataba, por parte de las fuerzas que estaban en una oposición vacilante, de desechar el temor inicial de que la revolución fuera solo un ardid temporal para después caer en la peor de las tiranías.

El recorrido extenso de Torrijos los disuadió de sus temores. A más del peregrinaje, contribuyeron a estos cambios de enfoque político el ingreso de Panamá al Movimiento de Países No Alineados, su vinculaci6n con el Tercer Mundo, la relación, a algunos niveles, con países del campo socialista y musulmanes. Todo esto incorpore) a nuestra patria, en forma directa, a la lucha universal de los pueblos por la autodeterminación, al rechazo del colonialismo y a la suma de esfuerzos para preservar y afianzar la paz mundial con el consecuente apoyo a los movimientos de liberación nacional en regiones de América, África y Asia.

En el orden interno cesaron los atropellos de los viejos tiempos, en que los gobiernos de la oligarquía llegaron a encarcelar a personas por encontrarles un libro "prohibido", o el asalto a librerías que creían en la libertad do pensamiento, o el ostracismo oficialista a intelectuales y luchadores antiimperialistas. Yo personalmente, cuando ocupe el cargo de Rector, acabe con esa política troglodita en el seno de la Universidad de panamá, de donde habían sido expulsados catedráticos y estudiantes, por el simple delito de adherir a un creador política determinado o haber dictado una charla, a petición de sus estudiantes, sobre el materialismo histórico.

Hacia el área de América en la región central, a la cual Panamá estuvo tan ligada en los tiempos de la Capitanía General de Guatemala y durante la lucha de Morazán por la Federación Istmeña, Revolución, desde el poder abandono el apoyo rutinaria, tradicionalista, de la "lucha" guatemalteca por la reconquista de Belice. En la época colonial Belice era parte de la corona española en calidad de posesión de ultramar. Los ingleses, en su disputa histórica con los españoles, fueron ocupando, poco a poco, esa región limítrofe entre México y Guatemala, con gentes procedentes de sus posesiones coloniales en las Antillas.

Estos nuevos núcleos étnicos fueron echando raíces, desarrollando sus tradiciones, idioma, cultura y modos de producción y, con cl paso de los años, forjaron las bases de una nación con perfiles muy definidos. La base de esta invasión pacifica del colonialismo ingles contra una posesión de España fue la explotación y extracción de la madera, que en aquella región es de fina calidad.

La persistente lucha de Belice por su independencia, el apoyo que le otorgan los países dcl Caribe y algunas naciones africanas, unido al hecho de que cl colonialismo inglés, como muchos otros, se derrumba y después de la segunda guerra mundial empieza a salir de los enclaves, llevaron al Gobierno británico a la decisión de abandonar Belice. Por su parte, Guatemala reclama el territorio de Belice, pues lo considera parte usurpada de su territorio nacional. Los diversos gobiernos de Guatemala, incluyendo los de la revolución de 1944-54, han luchado por ocupar el territorio beliceño.

Esta aspiración de Guatemala es rechazada por la nación que allí se ha formado, la cual es partidaria de su independencia plena. Por tal razón, mientras no se llegue a un acuerdo, en el marco de la negociación planteada ante una comisión de las Naciones Unidas, los ingleses no abandonan Belice. Tradicionalmente y por falta de un conocimiento profundo del problema, Panamá se alineo con la mayoría de los países del continente en su política de favorecer la aspiración guatemalteca y poner así de manifiesto su repudio a la sobrevivencia del colonialismo ingles en América.

Omar Torrijos inicialmente siguió dicha política exterior empero, al robustecer sus vínculos con los países dcl Tercer Mundo, cobro una conciencia más profunda respecto al concepto de autodeterminación de los pueblos en el marco del siglo XX. A primera vista parecía evidenciarse una contradicción entre la batalla de Panamá contra la presencia de un enclave colonial con Jurisdicción norteamericana en la Zona del Canal, y el apoyo a Belice contra Guatemala.

Algo que debe quedar claro es que los beliceños de hoy no hablan comúnmente el español y no se parecen a los guatemaltecos.

El General Omar Torrijos sentía mucha aprensión sobre el destino de los nacionales de aquella nación, que no deseaba seguir siendo colonial ni ser anexada a Guatemala.

La tierra del quetzal, desde el derrocamiento del Coronel Jacob Arbenz por el mercenario Carlos Castillo Armas, ha vivido y vive aún ciclo de violencia. Pareciera que las sucesivas dictaduras guatemaltecas solo se ejercen para reprimir las ansias antiimperialistas de las abrumadoras mayorías del pueblo.

Omar Torrijos decía que "si eso le ocurre al propio pueblo guatemalteco, que no podrá sucederles a los beliceños". Abrigaba la convicción de que el problema era azuzado por los militares guatemaltecos, que lo utilizaban para mantener un férreo mandato sobre las masas guatemaltecas. Estas consideraciones llevaron al dirigente panameño a la decisión retirar su apoyo al Gobierno de Guatemala y defender la causa de Belice, enmarcada dentro de los principios de la moderna autodeterminación del continente. El líder de Belice, George Price, viajo repetidamente a Panamá para entrevistarse con el General Torrijos. Lo mismo hizo el representante tic Inglaterra Ted Rowland. En varias oportunidades el General Torrijos envió delegaciones a Jamaica, a las reuniones de los países del Caribe en respaldo a las aspiraciones beliceñas. A su regreso de Cancún, después de entrevistarse con el presidente mexicano José López Portillo, el General Omar Torrijos hizo escala en el disputado territorio y reiteró su apoyo a su justa causa.

La actitud del líder panameño enardeció al Gobierno de Guatemala, presidido por el General Laugeraud García, hasta el punto de que, cuando una delegación de periodistas sobre el asunto en la capital de su nación explicando el firmes apoyo de Panamá, su Gobierno y su pueblo y la lucha de Belice, Laugeraud García rompió relaciones con nuestro país.

Estos vínculos diplomáticos volvieron a entablarse y restablecer se con la derrota electoral del Gobierno de Laugeraud y el triunfo de otro general, Romeo Lucas García, y por mediación del General Romero de El Salvador.

En la nueva línea de apoyo a la lucha universal de liberación, el general Torrijos decidió darle amplio respaldo, en la medida las posibilidades, al combate anticolonialista portugués de Amílca Cabral en Guinca-Bissau. Esa guerra de independencia adquirido gran resonancia en nuestro país por la participación del panameño doctor Hugo Spadafora, en calidad de médico, en aquella revolución patriótica.

Luego Spadafora le refirió al General Omar Torrijos sus Conversaciones con el líder guineo Cabral; la forma en que este dirigía su movimiento de liberación, sus pensamientos y sus acciones. Esto acentuó en Torrijos la admiración por el dirigente de Guinea-Bissau hasta cl punto de citarlo en su discurso ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Allí manifestó:

Panamá no puede aceptar como norma de derecho internacional las consideraciones por los llamados intereses vitales o seguridad nacional, y no podemos aceptarlas porque sabemos la humillación que hemos sufrido a través de setenta años de vida republicanas y porque nos compenetramos plenamente con el pensamiento de Amílcar Cabral, ese gran líder independentista dc África, cuando dijo: "Solidaridad sin igualdad es solo caridad, y la caridad nunca ha contribuido al progreso de las naciones ni de los seres humanos. Y seguridad sin igualdad es solo control autoritario, proteccionismo, colonialismo, y esto está en conflicto con los acontecimientos de liberación de las naciones y de los seres humanos".

Omar Torrijos no limito su apoyo a esa declaración, sino que fue más allá y reconoció como Estado al territorio liberado por las guerrillas dc Guinea-Bissau, aunque la lucha no había concluido. Envió medicinas a los combatientes y recibió a un grupo de estudiantes de aquel país, quienes ingresaron a escuelas de nivel secundario y a la Universidad Nacional con la finalidad de prepararse y regresar a su tierra una vez que cesaran los arduos combates y se lograra la independencia, la cual culmino en noviembre de 1974.

Al norte dc África surgió la lucha del pueblo saharaui por su independencia nacional de España, la cual fue aceptada por el régimen de Madrid y no así por las monarquías de Marruecos y Mauritania, por lo cual se fundó el Frente Nacional de Liberación Saharaui, que desencadeno una lucha guerrillera y después una lucha de posiciones contra Marruecos y Mauritania.

La región qué incluye Rio de Oro y una zona inmediata, al norte, es muy rica en fosfatos, y aunque España acepto la descolonización, los otros dos países se aprovecharon para intervenir. Los dirigentes del Frente Polisario enviaron misiones a diversos países de los cinco continentes, con cl propósito de divulgar, al máximo la causa liberacionista de su pueblo en la misma forma en que Panamá, a través de la presencia de Omar Torrijos, hiciera con su propia causa de reclamaciones contra cl enclave colonial en la antigua

Zona del Canal. El Gobierno panameño, después de conocer con detenimiento los diversos aspectos de la lucha del pueblo y gobierno provisional saharaui, creyó de justicia brindarle su apoyo. Este se materializo, entre otros aspectos, mediante el establecimiento dc relaciones diplomáticas con el Frente Polisario. En el corazón y la mente del pueblo saharaui el nombre de Panamá tiene una connotación muy particular, ya que es el primer país de América en donde fue reconocido su lucha, su Gobierno y su territorio. Le correspondió este, honor al Presidente Demetrio B. Lakas. Bajo su mandato construccional, el General Torrijos recibió en Panamá al Presidente de la República Popular de Hungría, señor Pal Locsonsky, quien aprovecho esta visita a nuestro suelo para ratificar el apoyo del pueblo y a Gobierno de Hungría a la justa causa del pueblo panameño.

El Gobierno nacional no estableció relaciones con la Unión Soviética y la República Popular China, con el fin de evitar que sectores de la lucha nacionalista, pero temerosos del comunismo, se restaran a la unidad nacional y también para mantener claramente despejada la mesa de acusaciones absurdas por parte de los oligarcas panameños. Sin embargo fueron recibidas de legaciones de ambas naciones socialistas, particularmente en el aspecto cultural y comercial.

En el mandato constitucional de Torrijos fueron acogidas, con respeto y atención, delegaciones dc la República Democrática de Corea, al igual que de otros países, entre ellos, varios árabes e Israel.

La política internacional panameño obtuvo un amplio proyección que se liberó de los dictados férreos de Washington.

El General Omar Torrijos asumió estas valerosas posturas de modernización del país en el terreno de las relaciones internacionales, sosteniendo, en todo momento, la independencia del régimen que dirigía y sintetizando su pensamiento en una frase muy famosa y que aparece en muchos lugares de nuestra nación: “Cada pueblo tiene su propia aspirina para su particular dolor de cabeza”.

El jefe revolucionario efectuó gestiones ante diversos gobiernos, con miras a resolver situaciones que consideraba de importancia internacional, acordes con el crecimiento del prestigio panameño y la nueva conciencia de gobierno que empezaba a gestarse, con celebridad, en Panamá.
Durante la visita a Bolivia, consideró adecuada la coyuntura de la reunión con el presidente general Hugo Banzer para formular de dos peticiones: una, la entrega de los restos del comandante doctor Ernesto Guevara, el Che; y la otra ser intermediario ante el general Augusto Pinochet, de chile, para transmitirle el interés de Panamá por la libertad de Luis Corvalán, líder del partido comunista de Chile y conocido combatiente popular.

Los restos del Che Guevara, Torrijos lo solicitaba para hacerlos llegar a Cuba y que fueron guardados en su patria de lucha, y así contribuir a limar las asperezas surgidas entre dos pueblos de América como consecuencia de la llegada de Guevara a Bolivia y de su eliminación física, cuando había sido capturado vivo. En lo de Corvalán, Torrijos cumplía un petitorio de miles de combatientes populares en diversos países del mundo.

El interesante diálogo con el general Hugo Banzer se efectuó en una hacienda situada en Santa Cruz de la Sierra.

Allí explicó al gobernante boliviano la significación tremenda del sacrificio de Guevara ante los ojos de los cubanos, Aunque Bolivia no lo apreciará del todo así, y, además, destacó como el gesto de Bolivia sería una positiva resonancia internacional y elevaría la calidad de la lucha del país del altiplano por su salida al mar. En cuanto a Luis Corvalán, explicó al general boliviano que Panamá necesitaba el apoyo resuelto de todos los países del mundo en la consecución de una nueva relación jurídica con los Estados Unidos de Norteamérica y que los socialistas, sin ninguna condición, se estaban pronunciando pro Panamá; además, añadió, el dirigente Corbalán estaba enfermo y privaban sentimientos humanitarios antes que consideraciones de cualquier otra índole.

El Presidente Bánzer le manifestó a Torrijos que realmente no él ni su Gobierno conocían el destino de los restos del guerrillero argentino –cubano, puesto que cuando ocurrió la muerte del combatiente él. Bánzer, no se encontraba en el país. Con posterioridad a la muerte de Guevara todo había quedado envuelto en una capa de misterio y casi nadie sabía con exactitud cómo fue que el Gobierno que enfrentó a las guerrillas le dio un cierre al asunto. Expresó también la convicción de que tal vez el único dirigente boliviano que tendría nociones sobre el sitio donde podrían estar los restos de Ernesto Guevara lo fuera el General Juan José Torres. El único problema consistía en localizar al General Torres en Buenos Aires, donde estaba en calidad de asilado político. En cuanto al caso de Corvalán se mostró gustoso de transmitirle el mensaje al General Augusto Pinochet.

Durante el desarrollo de las conversaciones con Bánzer sugerí la posibilidad de un contacto entre el Primer Ministro de Cuba, doctor Fidel Castro, y el General Juan José Torres, a fin de ubicar, con claridad, el destino de los restos de Ernesto Guevara. Bánzer estuvo de acuerdo en dar los pasos necesarios para acceder a la petición del líder panameño, si se lograban ubicar los restos. Desgraciadamente, en los días en que el propio Torrijos me envió a Cuba el General Torres había sido secuestrado en su residencia de Buenos Aires. Cuando le toqué el tema a Castro me dijo que le parecía difícil que el General Torres saliera bien librado del secuestro que sufría. Así sucedió puesto que a los pocos días apareció el cadáver del general Juan José Torres, ultimado por sus captores.

La libertad de Corvalán no se obtuvo mediante las gestiones panameñas porque, mientras se desarrollaban estás, el mandatario chileno prefirió liberar a Corvalán por otras vías de mayor resonancia para su Gobierno.

El viaje de regreso desde Bolivia estuvo lleno de vicisitudes. La noche anterior a la salida, el General decidió cambiar el plan de vuelo la idea original era llegar a la ciudad de Lima, pero él quería evitar esa escala por los numerosos actos de protocolo que tendrían lugar a su arribo. Consultó con los pilotos y establecieron una ruta sobre la región del Amazonas haciendo escala en la ciudad peruana de Iquitos. Volando sobre plena selva los pilotos hicieron descender el avión bruscamente y continuaron a baja altura, pues se había dañado el compresor de oxígeno. Se averió, igualmente, el instrumento de orientación y durante casi una hora la aeronave marchó sin rumbo fijo buscando la ciudad de Iquitos. La ruta original la de Lima hubiera obligado a la nave a cruzar las altas montañas de los Andes, lo que habría sido fatal en esas circunstancias por la falta oxígeno. La región del Amazonas no es montañosa y pudimos continuar el viaje a poca altura. Iquitos no se veía por ninguna parte. Una providencial avioneta apareció de pronto y al comprender la dificultad guio a los pilotos, que aterrizaron sin mayores problemas. A los pocos minutos del descenso se desató un torrencial aguacero, digno de la selva amazónica de varias horas de duración y el panorama oscureció rápidamente. El gobierno Revolucionario del Perú nos envió un nuevo avión de sus fuerzas aéreas y al día siguiente pudimos continuar nuestro viaje hacia Panamá.

Otra de las iniciativas del General Torrijos fue la gestión por la libertad de la ex presidenta de la Argentina, doña Isabel Martínez de Perón. La presidenta fue derrocada y guarda en prisión, desde entonces. Hasta el presente las gestiones de Omar han sido infructuosas, ya que el gobierno presidido por el General Rafael Videla mantiene detenida a la vida del General Juan Domingo Perón la gestión inicial la hicimos, por delegación de Torrijos el doctor Nicolás González Revilla y yo. En la reunión con el Presidente Videla le explicamos que, si su gobierno aceptaba, podíamos radicar a la ex presidenta, viuda un gran amigo de Panamá y de Torrijos, en España o bien en Panamá según ella deseara. Videla nos explicó la situación objetiva del caso de la señora Martínez de Perón y aprovechó para transmitirle a Omar Torrijos toda su solidaridad en la justa causa panameña por erradicar el Colo Colo colonialismo de la Zona del Canal. Pensé entonces que por encima de diferencias y temperamentos.

Ciertas lucha se hermanan a los hombres. La lucha Argentina por el rescate de las Islas Malvinas era un factor que unía el presidente argentino por encima de su concepción conservadora del poder, con un gobernante revolucionario como el general Omar Torrijos Herrera. El general Rafael Videla Se comprometió a estudiar, con atención todas las facetas de la petición de libertad hecha por nosotros y representación del líder panameño y en favor de Isabel Martínez, a quien el General Perón conociera en Panamá durante el inicio de su largo destierro de 17 años.

Nosotros Nicolás González Revilla y yo, colegimos, por las manifestaciones del general Videla, que en esos momentos él no podía resolver el pedido de Torrijos. Eran muchas las circunstancias linterna de favorables para la gestión. Quizá una transición el poder lograría lo que en esos momentos era sólo una aspiración correcta, caballerosa y basada en la amistad de un gran amigo y sustentador de nuestra causa, el general Juan perón.

A propósito de la estada Juan Perón en Panamá en los años 1956 y 57, él había hecho amistad con unos políticos panameños y líderes populares. el general Perón conoció a Omar Torrijos en esos años, en Colón, donde te tenía que servirle de escolta sin duda alguna, la recia personalidad del fundador de la doctrina justicialista en su patria influyó en la forja de las ideas del futuro Hernández de Panamá. Ahora Omar retribuía esa firma amistad, invariable a través de los años, defendiendo a la compañera designada por el líder argentino para sucederle en el mando del país.

A nuestro regreso a Panamá le dimos cabal informe del General Torrijos de las gestiones y añadimos que creíamos que Videla por sí solo no podía lograr esa anhelada libertad de la señora de Peron, ya que necesitaría vencer fuertes resistencias de sectores militares de aquel extenso país del cono Sur. Torrijos no comprendió y agradeció nuestros esfuerzos en la misión.

El general, en su vida sencilla, es un buen gustador de la literatura y las Bellas Artes y, sobre todo de la cercanía panameña. Su residencia está adornada con vasijas y otros objetos que fueron usados por los antiguos caciques indígenas. Entre sus amistades preferidas se encuentran dos de los novelistas más leídos y traducido del mundo actual: el colombiano Gabriel García Márquez y el inglés Graham Greene. También mantuvo amistad con el famoso astro del cine norteamericano John Wayne, quien luchó por ayudar a mejorar las relaciones entre las naciones que hicieron posible el canal. Felipe González, el político español, de trayectoria ascendente y brillante, es otra de las personalidades que Torrijos tiene en alta estima y que a menudo viaja a Panamá a visitar al conductor del proceso panameño. En la escolta personal de Omar está desde hace algunos años José de Jesús Martínez, con el grado de sargento. Resulta que Martínez es una figura literaria, filósofo y editor de arrastre en panamá y, particularmente, en los centros universitarios. Su presencia en la escolta es un ejemplo de la unidad entre los pensadores de avanzada del país y las fuerzas armadas de nuevo estilo, organizadas por el general. Muchas otras personalidades, tanto artistas como políticos y deportistas, son verdaderos partidarios de Torrijos y el los recibe siempre con gran simpatía.

Tanto Gabriel García Márquez como Graham Greene, cuyas novelas más famosas han servido de tema para películas que hicieron época, conocen tan bien al General Torrijos, que penetraron en su personalidad y en su estilo a tal punto que han escrito artículos de gran valía sobre este hombre sencillo que conduce a Panamá por nuevos rumbos de justicia y reafirmaron soberana en libertad. Ambos escritores lo acompañaron en septiembre de 1977 a la firma de letras, candidatos al premio nobel de literatura, son propulsores activos en las luchas de liberación y en la defensa de los oprimidos del mundo y adversarios de todas las tiranías.

Cuando se refería a Felipe González, Torrijos constantemente decía: "Felipe González es un .líder natural, indiscutiblemente, un genio de la política; no solo España, sino cualquier otra nación europea, se sentiría orgullosa de tenerlo en calidad de gobernante”. Conocí a Felipe González en Panamá, cuando nos disponíamos a asistir con el general a la toma de posesión del presidente electo de la republica Dominicana, Don Antonio Guzmán. Esta vinculación con los políticos progresistas y escritores de avanzada no impidió a Omar Torrijos entablar cordiales relaciones de sincera amistad con el actor de cine John Wayne, que era un polo opuesto al general y a sus seguidores en cuanto a ideas políticas. Wayne se presentaba como el ejemplo típico del modo de vida estadounidense. Sin embargo, su simpatía por el líder panameño fue firme y constante. La figura de John Wayne fue un aval que la historia dio a Panamá en su lucha, pues con su inmenso prestigio el actor ayudo decisivamente a que muchos de los senadores y publicistas de su país entendieran el alcance de la lucha panameña. Wayne, que en uno de sus matrimonios estuvo casado con una panameña, gustaba del paisaje marino tropical de sus gentes, abierto, nada formal, todo lo cual fue decisivo en el apoyo invariable que dio a las luchas por la soberanía de Panamá.

Wayne viajo al istmo en los días de las negociaciones con el fin de enterarse personalmente de lo que se planteaba y así pudo conocer a Torrijos. Escucho con respeto y serenidad nuestros planteamientos en la voz del general y desde ese momento decidió identificarse con la causa panameña, sin mayores exigencias o dudas. Pudimos calibrar el peso de John Wayne en la opinión de los estados unidos cuando nos encontramos en isla contadora. Un número plural de senadores de su país se desvivía por tener honor de retratarse junto al personaje de la pantalla. Con frecuencia lo consultaban sobre su punto de vista acerca de los nuevos tratados.

Un incidente muy simpático me ocurrió con el famoso y sencillo actor. Fue cuando Omar Torrijos nos presentó y el asevero a Wayne que estaba frente a él el jefe del proceso negociador. Wayne me miró fijamente, con esa media sonrisa que brotaba de sus ojos achinados y bajaba a sus labios y me dijo: “¿De modo que tú eres quien me ha hecho trabajar triple con mi gente por culpa de tu ‘comunismo’?’’. Y en seguida, ante de que yo pudiera replicar, añadió: “si te hubiera conocida antes a lo mejor hubiéramos evitado tantas peleas. Pero no importa, la casa blanca también tiene sus ‘comunista’’’. Le conteste que él, por el contrario, me había hecho disfrutar un montón de veces con sus películas.

Cuando el “duke”, como cariñosamente le llamaban, falleció, el general Torrijos se expresó en esta forma:
John Wayne es uno de los pocos artistas que jamás permitió que el cine deformara su personalidad. Su brújula de pensamiento no tenía como puntos cardinales la izquierda o la derecha sino lo justo o lo injusto. Su triunfo como artista consistió en obligar al cine a enlatar y poner en celuloide su verdadera personalidad, en modo de ser y de pensar. Por eso, a través de John Wayne se reflejó en la pantalla el auténtico carácter y modo de ser el pueblo norteamericano.

Y agregó:

Inicialmente se oponía a los tratados en forma casi instintiva, como se opone cualquiera persona que siente que se le va a despojar de lo que es suyo. Además, ya estaba comprometido con determinados sectores en la ejecución de una serie de cortos para la televisión, combatiendo los tratados. A mí me argumentaba que los estados unidos lo único que tenía que hacer era darle más dinero a panamá. Yo le contestaba que no se trataba en el fondo de una injusticia económica, que a los panameños lo que nos dolía en el alma no era el bolsillo, sino la ofensa que diariamente se infería a nuestra dignidad con 1.432 kilómetros cuadrados a arrebatados en nuestra independencia. Con su ruda franqueza me contestaba: recuerde que fuimos nosotros los que hicimos su independencia. Yo le respondí: salvarle la vida a una mujer no nos da derecho a violar. Ni el partero tiene derecho a quedarse con el recién nacido porque los padres no tengan dinero para pagar el parto.

Uno de los más originales y discutidos miembros de una escolta de seguridad en el mundo es José de Jesús Martínez es graduado de universidades en España y Francia. Posee el grado de doctor en filosofía y en matemáticas. Ha escrito números obras de teatro y poseía y, en el terreno de la ciencia, edito su famosa obra, escrita mientras hacia su entrenamiento militar. “Alep cero”, la cual se refiere a la filosofía de la matemática del infinito. Es, además, catedráticos de lógica de la universidad de panamá. Chuchú Martínez es conocido como piloto y los primeros días del entrenamiento iba y venía en su avión a la base de rio hato de la guardia nacional. Era recluta más original del país.

¿Cómo fue que un poeta, dramaturgo y filósofo decidió incorporarse a las fuerzas de la guardia nacional? Chuchú es un admirador de Antoine de Saint-Exupery y además era militante de la lucha contra el somocismo. Chuchú se sometió al duro entrenamiento de la milicia en la guardia nacional, a fin de incorporase al proceso revolucionario. En aquellos días había escrito un cuento ejemplar en donde retaba a hombres de pensamiento a que ayudara a destapar el tubo de aguas negras que la revolución heredo de la oligarquía corrupta y entreguista. Esta se hizo la desentendida, pero Chuchú entonces entró a las filas del proceso. A los entrenadores en la guardia nacional les gusto la actitud de este hombre que en ningún momento hizo valer dotes de catedráticos o de escritor laureado para convivir, sencillamente, con el pueblo en uniforme de fatiga.

Después del adiestramiento pase a ser miembro de la escolta personal del Jefe de la revolución, con el grado de sargento. El general Torrijos siente un gran orgullo de tener a su lado al doctor José de Jesús Martínez para conversar, con frecuencia, sobre muchos temas de alcance cultural, especialmente ciencias y letras. Yo le lanzaba la pulla de que él iba a pasar a la historia, no solo calidad de militante por la liberación del canal, sino por tener en su escolta a una eminencia como el escritor Martínez, y Torrijos reía.
Cuando el novelista Graham Greene arribaba a panamá, el general le daba los días libres a Chuchú, porque sabía que ambos escritores se dedicarían a recorrer el país por su cuenta y riesgo.

Chuchú Martínez ha acompañado al general Torrijos en la mayoría de sus giras al exterior y este lo ha hecho participar en las reuniones con políticos y profesionales de las naciones visitadas. Lo presentaba con todos los detalles y títulos para que los demás comprendieran los quilates del escolta José de Jesús Martínez. Pero en algún momento de la conversación se olvidaba ese aspecto y le decía: “Chuchú, consígueme un cigarro”. Este contestaba: “como no, mi general”. La sorpresa de las otras personas era indescriptible, pues ya a esas alturas habían calibrado la gran preparación y el agudo pensamiento de Chuchú. En esas ocasiones le decía yo al general: “ibas muy bien hasta que le tiraste a Chuchú pidiéndole el cigarro”.

ENTRE LA NEGOCIACION Y LAS BALAS

Durante los largos años de las negociaciones entre panamá y los estados unidos, que se iniciaron casi al día siguiente de la firma del tratado de 1903, con el cruce de notas entre ambos gobiernos y protesta de los primeros mandatarios panameños, el curso de las mismas fue cambiando de intensidad y profundidad. A medida que llegaban al poder nuevas fuerzas, ya fueran surgidas de la clase media, como en algunos de los gobiernos de Belisario porras, del golpe de estado del año 1931 o del ascenso al poder del coronel José Remón cantera, el contenido de esas negociaciones adquirido formas más intensas. Finalmente, al asumir el poder la guardia nacional en una alianza solida con civiles patriotas, el líder del proceso revolucionario, general Omar Torrijos, encontró el punto crucial del problema: limpiar la mesa de tratados anteriores y sus subsecuentes remaches y esparadrapos fijados por diversas administraciones.

Omar Torrijos centro el asunto en su justo medio: abrogación del convenio de 1903, señalamiento de una fecha de expiración para la presencia colonial de los estados unidos en territorio panameño y cese inmediato de la jurisdicción norteamericana en nuestra tierra.

La republica de panamá tuvo que firmar un “pagare” a los estados unidos en 1903 para evitar que el golpe revolucionario del 3 de noviembre, mediante el cual recuperamos la independencia con nuestras secesiones de Colombia y se fundó la republica de panamá, fuera aplastado por la acción punitiva del general Rafael reyes, quien venía navegando, a todo vapor, para someter la conjura. Ese “pegare” fue él el convenio o convención ístmica sobre la construcción de la vía interoceánica de esclusas para el paso de buques. Ahora Torrijos, consideraba que le “pagare” estaba saldado desde hacía mucho tiempo y era necesario reiniciar las relaciones a partir del kilómetro cero. Una idea clara de lo que la postura firme y patriótica del jefe de la revolución significaba, se desprende del contenido injusto y colonialista de algunas de las cláusulas de dicha convención de 18 de noviembre de 1903.cito la cláusula o articulo II, que decía, a la letra, lo que sigue:

La republica de panamá concede a los estados unidos, a perpetuidad, el uso, ocupación y control de una zona de tierra y de tierra cubierta por agua para la construcción, mantenimiento, funcionamiento, saneamiento y protección del citado canal, de diez millas de ancho que se extiende a una distancia de cinco millas de cada lado de la línea central de la ruta del canal que se va a construir, comenzando dicha zona en el mar caribe a través del istmo de panamá hacia el Océano pacifico hasta una distancia de tres millas marítimas de la línea media de la bajamar, con la condición de que las ciudades de panamá y colon y las bahías adyacentes a dichas ciudades, que están comprendidas dentro de los límites de la zona arriba descrita, no queden incluidas en esta ocasiones.

La republica de panamá concede, además a perpetuidad a los estados unidos, el uso, ocupación y control de cualquier otra tierra y aguas fuera de la zona arriba descrita, que puedan ser necesarias y convenientes para la construcción del mencionado canal o de cualesquiera canales auxiliares u otras obras necesarias y convenientes para la construcción, mantenimiento, funcionamiento, saneamiento y protección de la citada empresa.

La republica de panamá concede, además y de igual manera a los estados unidos, a perpetuidad, todas las islas que se hallen dentro de los límites de la zona arriba descrita, así como también el grupo de pequeñas isla en la bahía de panamá, llamadas perico, naos, culebra y flamenco.

No conformes con esto, los negociadores de 1903, en el artículo II, agregaron:

La republica de panamá concede a los estados unidos en la zona mencionada y descrita en el artículo II, de este convenio y dentro de los límites de todas las tierras y aguas auxiliares mencionadas y descritas en el artículo II, todos los derechos; poder y autoridad que los estados unidos poseerían y ejercitarían si ellos fueran soberanos del territorio dentro del cual están situadas dichas tierras y aguas, con entera exclusión del ejercicio de tales derechos soberanos, poder y autoridad de la republica de panamá.

Y para hacer más férrea la ocupación de mí patria bajo el ropaje de la legalidad, de los artículos IV y V del convenio Hay - Bunau Varilla decían a la letra:

Articulo IV: como derechos subsidiarios de la concesiones que anteceden, de la republica de panamá concede a los estados unidos, a perpetuidad, el derecho de usar los ríos, riachuelos, lagos y otras masas de agua dentro de sus límites para navegación, suministro de agua o de riachuelos, lagos y masas de agua que puedan ser necesario y convenientes para la construcción, mantenimiento, funcionamiento y protección del mencionado canal.

Y el artículo V dice así:
Artículo V: la republica de panamá concede a los estados unidos, a perpetuidad, el monopolio para la construcción, mantenimiento y funcionamiento de cualquier sistema de comunicación por medio del canal o ferrocarril a través de su territorio entre el mar y el Océano pacifico.

El colonialismo yanqui, tras larga batalla contra los colonialistas ingleses, por la conquista del paso que anduvieron soñando también los españoles, franceses y holandeses en los siglos anteriores, se expresaba así, de la manera más cruda, gracias a los malos manejos del ingeniero Bunau Varilla, quien, burlando las ordenes expresa de la junta provisional de gobierno de panamá, firmaba en Washington tal adefesio, sin paragón en la historia de las iniquidades del colonialismo jurídico y político.

Con la convención de 1903 los estados unidos tenían, por fin, el anhelado monopolio para la construcción de este o cualquiera canal futuro y el derecho, por escrito, a ejercer la ocupación física en el corazón geográfico del istmo de panamá, en su parte más angosta y estrategia, al lado de sus dos ciudades principales, a las que incluso despojo de sus puesto. Con el trascurso del tiempo esa franja de injusticia odiada por todas las generaciones panameñas se convertiría en una verdadera colonia enclavada en las entrañas de nuestra patria y en la fuente de agresiones contra panamá, a pesar de las garantías verbales del presidente Teodoro Roosevelt, quien afirmara categóricamente al presidente de panamá, doctor Manuel amador guerrero, el día 18de octubre de 1904, no tener “ las menor intención de establecer una colonia independiente en el centro de la republica de panamá”.

El sueño de lograr un paso entre los mares fue una constante de los reyes y autócratas, del siglo XVI en adelante. Durante la colonización española de la mayor parte de américa, varios exploradores lograron, en la búsqueda de un estrecho que, construido por la naturaleza, permitiera el acceso de un mar a otro, algunas maravillas para el mundo. Entre ellos el extremeño vasco Núñez de balboa, quien desde las montañas diviso un mar del que le hablaran los caciques panameños y la princesa india Anayansi. Y tomo posesión del mismo, después de atreverse el istmo de una hazaña que lo hizo inmortal, la mañana del día 25 de septiembre de 1953.vasco Núñez había visto el mar pacifico desde las sierras del legendario Darién y decidió proclamarlo posesión de la corona de España, la que lo nombraría adelantado del mar del sur, que así llamo el al océano pacifico.

Ya desde 1528, otro precursor hispano del paso entre los mares, López Gomara, “solicita a quien lo quisiera hacer, porque para la riqueza de la indias y para un rey de castilla poco era lo imposible”.
Todos estos proyectos gozaron de una simpatía por parte de caros I de España. El monarca español incluso ordeno a su ingeniero de corte, Álvaro de Saavedra, trazar proyecto de canal por panamá. Su hijo, Felipe II, excesivamente devoto, partió de la idea de que “el hombre no debe desunir lo que dios unió” y prohibió terminantemente todo estudio del futuro canal.
La sustracción de los españoles de la carrera por la búsqueda del paso entre los mares no elimino dicha pugna. Los ingleses desembarcaron en Nicaragua, con una expedición que, entre otros objetivos, llevaban el de la viabilidad de realizar la obra interoceánica, señalaron rutas en varios lugares de América pero las más aceptables era Nicaragua o el istmo de panamá.

Al surgir los estados unidos como potencia continental n pusieron su esperanza en conseguir lo que le llamaban “el estrecho maravilloso”. Obtuvieron en 1826 una concesión para la apertura de un canal interoceánico por territorio de Nicaragua. Esta primera concesión fracaso porque compañía norteamericana carecía de fondos suficientes para efectuar las obras.

Les correspondió a los franceses iniciar, en serio, la apertura de la gran zanja entre los mares a finales del siglo XIX, en medio de una convulsa Colombia azotada por guerras intestinas, y a través de la provincia voluntariamente unida a ella: panamá.

Francia inicio los trabajos mediantes la famosa compañía universal del canal de panamá bajo la dirección prestigio del conde Fernando de Lesseps, el hombre que había unido el mar mediterráneo con el mar rojo y el océano indico mediante el canal de Suez.

Después de nueve años de incesante trabajo que se inició en 1880 en el territorio panameño, la compañía quebró porque cayó sobre ella la plaga de la malaria o paludismo y la fiebre amarilla que acabo con técnicos europeos y obreros; por malos manejos de los fondos , error de cálculo en la magnitud de la obra, etc. El escandalo barrio varios gabinetes en Francia y de Lesseps fue procesado. La compañía francesa fue ingeniero llamado Phillipe Bunau - Varilla adquirió varios centenares de las acciones emitidas por la compañía.

Un segundo intento de salvar el canal francés cayo en el vacío y concluyeron sus trabajos definitivamente a todo lo largo del territorio panameño.

Durante toda la centuria, anterior los estados unidos mantuvimos sus ojos bien abiertos y fueron muchos los proyectos de tratado y construcción del canal sometidos a sus vigorosos presidentes. Existen en los archivos de la casa blanca un cajón entero de correspondencia sobre este sueño interoceánico. Así, el presidente Andrew Jackson, en 1835, encargo al Coronel Charles Biddle el estudio y la nueva granada suscribieron el Tratado Mallarino - Bidlack por el cual los estadounidenses garantizaban la neutralidad del istmo de panamá.

Cuatros años después, en virtud de los intereses contrapuestos que existen entre gran Bretaña y los estados unidos, esto dos países suscribieron un nuevo tratado, el Clayton-Bulwer, por medio del cual obligaron a no obtener predominio exclusivo en un canal que se construyera por la vía del rio san juan y los lagos de Managua, Nicaragua. Ese mismo año se nota el afianzamiento de la prepotencia de los estadounidenses en el istmo de panamá porque la nueva granada otorgo a los estados unidos la concesión para la construcción del primer ferrocarril transcontinental del mundo: el de panamá a colon, iniciado en 1850 y concluido en 1855.

De tal manera, el creciente poderío de estados unidos fue consolidado su autoridad en el territorio ístmico, con el consentimiento de los gobiernos colombianos, y cuando a los inicios de este siglo XX se precipitaron los acontecimientos de la secesión del istmo de panamá, la potencia del norte se encontraba allí y pudo escamotearle a la nación panameña parte de su territorio mediante la Convención Hay - Bunau Varilla.
Mientras estos hechos se desarrollaban, existía un protagonista que cobraba conciencia de su nacionalidad. Ese protagonista era el pueblo panameño, que se disponía, cada vez más, tomar parte activa en el drama donde se forjaba su destino.

La consolidación de esa nacionalidad lo movió a separarse, basándose en sus propias fuerzas, de la nación imperial española el 28 de noviembre de 1821, después del grito altivo y rebelde de Rufina Alfaro en la villa heroica de los santos el día 10 de noviembre del mismo año. Decidieron los próceres independentistas de 1821 enviar un diputado a la cámara de legisladores de Bogotá con el fin de consolidar la unión voluntaria de panamá a la Colombia de liberador (la gran Colombia). Ellos se realizaron bajo la advocación del general don Simón bolívar.

A lo largo de esta unión voluntaria a Colombia hay contingencias y sucesos que inician por razón de las profundas raíces de la nacionalidad istmeña, mediante secesiones, rebeliones y federaciones como las del general José domingo espinar, médico y secretario personal del libertador, el 26 de septiembre de 1830; la del Coronel Juan Eligio Alzuru el 9 de julio de 1831, la del General Tomas Herrera, fundador del estados libre del istmo en 1840 y el estado federal del istmo, presidido por el Doctor Justo Arosemena en 1855. Esta persistente acción separatista y rebelde de los panameños, en tan breve periodo de su voluntaria unión a Colombia, reiteraba la voluntad del pueblo panameño de construir por fin un estado independiente, por sobre cualquier otra consideración. El 27 de febrero de 1855 el istmo logro que las cámaras legislativas le otorgaran la condición de estado federal, gracias a los esfuerzos sostenidos del insigne jurista doctor justo Arosemena, quien demostró, con abundancia de razones, brillante forma de famosa obra el estado federal de panamá, las diferencias sustanciales existentes entre la nacionalidad y la nación de panamá con respecto al resto de los departamentos que conformaban a Colombia. El estado federal de panamá fue corta duración y desapareció ahogado por rígida centralización de varios regímenes de Bogotá y a férrea voluntad dictatorial del conservatismo colombiano. Panamá se convirtió, después de estos experimentos y rebeldías, en la provincia cenicienta de Colombia, que producía pingues ganancias en virtud de su situación de tránsito, pero no recibía más que olvido y atropello.

En el movimiento de independencia del 3 de noviembre de 1903 confluyeron varios factores: el deseo genuino de los panameños de tener una patria independiente, los errores fundamentales cometidos por Colombia y, además el propósito de construir un canal entre los dos océanos, alentado por el poderío de los estados unidos.

La voracidad imperialista, a cambio de la ayuda prestada, no tardo en pasarle la factura al nuevo país, cobrando la parte del león, por medio del despojo territorial.

Panamá y su pueblo comenzaron a vivir su nuevo drama a muy poco tiempo de la independencia, debió a que el 18 de noviembre de 1903 se firmó el Tratado Hay - Bunau Varilla y en 1904 el gobernador de la zona del canal, siguiendo instrucciones del presidente de los estados unidos, abrió dicha zona al comercio internacional, estableció impuesto de aduana sobre la importación de mercancías e instalo oficinas de correros y un servicio postal exterior e interior. Quedaba muy claro así que los estados unidos se proponían establecerse en el sitio con ánimos d dueño y con exclusión de panamá, como se pudo comprobar con el transcurso del tiempo.

La ocupación norteamericana de una franja de territorio en el centro del istmo de panamá acrecentó el sentimiento nacionalista y creo en el panameño la angustia de no poder completar su independencia nacional.

Desde los primeros momentos se inició una larga y penosa lucha, cubiertas de incidentes, de confrontaciones y protestas. Comenzó, también, una batalla de interpretaciones, entendimientos y declaraciones entre los sucesivos gobiernos de ambos países y así, el 11 de agosto de 1904, el ministro de panamá en Washington, doctor José domingo de Obaldía, se dirigió al secretario de estado para señalarle que el tratado de 1903 sobre el canal de panamá no importaba cesión de territorio ni traspaso de soberanía. El secretario de estados, señor John hay, respondió alegando el presunto derecho de los estados unidos adoptar y poner en vigencia ordenes dentro de la zona del canal de panamá.

La presión constante del pueblo panameño, aunque casi siempre en condiciones desfavorables, produjo algunos cambios como el tratado general de amistad y cooperaciones de año de 1936, el cual derogo la garantía de la independencia de panamá ofrecida por los estados unidos en 1903, así como el derecho a intervenir en los asuntos internos del país que concedía el infame pacto.

Ahora bien, todas esa modificaciones no lograban despejar el sentimiento de descontento permanente del pueblo de panamá y de sus gobiernos ante los abusos que perpetraban las llamadas autoridades de la zona y era notorio que el conflicto original se atenuaba pero no se resolvía.
Ese conflicto original dimanaba del hecho absurdo de a perpetuidad y la existencia y funcionamiento de la jurisdicción norteamericana en la zona del canal. El clímax de esas situaciones llego en 1964 con los sucesos de 9 de enero y días sucesivos. A partir de esa fecha el pueblo panameño reafirmo la exigencia de la derogación absoluta del tratado de 1903. La acumulación de las luchas creo una conciencia definitiva tal sentido. Se necesitaba un gobernante decidido a cargar sobre sus hombros la responsabilidad de conducir al pis a una lucha frontal contra el Tratado Hay - Bunau Varilla y ese líder fue Omar Torrijos, quien surgió como le encarnación de la batalla nacionalista a partir del 11 de octubre de 1968.

El general Torrijos tenía mucha claridad sobre los objetivos de las negociaciones. Con claridad sobre los cambios y evoluciones de la larga disputa negociadora, Omar había pronunciado una frase lapidaria: “no quiero entrar a la historia, sino a la zona del canal”, revelando de tal manera la base de su pensamiento, que sería guía y norte de su política nacionalista.

Un aspecto esencial en las instrucciones de Torrijos al equipo negociador era plantear en primer término la eliminación de la jurisdicción norteamericana en la zona del canal, pero como la ocupación real de dicha terrenal y no como una simple victoria en los textos jurídicos. Cuando el hablaban de entrar en la zona del canal quería la desaparición de los tribunales, los policías y las cárceles estadounidenses y el cese de la presencia del gobernador de la zona del canal, de quien el propio Torrijos se habían expresado llamándolo “¿gobernador de qué?”.

La ocupación del usurpado territorial debería ser física, sobre todo en los puertos de Cristóbal y balboa, el primero en el océano atlántico y el segundo en el pacifico; en el cerro ancón, y el ferrocarril interoceánico en las áreas que se acordasen para su traspaso inmediato o gradual a la republica de panamá.

Otro objetivo fundamental era el de fijar una fecha de terminación del nuevo tratado sobre el canal y que está bajo ninguna circunstancia debía pasar del año 2000.

Las compensaciones económicas serian discutidas al final y solamente si el resto de la materia del tratado hubiera sido convenido en forma claro. Omar Torrijos procuraba evitar una confusión respecto a los fines básicos de la posición panameña y, con énfasis, afirmo: “en el pasado los gobiernos estuvieron muy determinados a conseguir mejores tratados, pero lo cierto es que siempre resultaban mediamente fuertes en economía ni significaba que se le hubiera colocado en segundo término. Por el contrario, ese tema formaban parte esencial de las reivindicaciones panameñas, pero su discusión, si se realizaba sin haber acordado los otros puntos, produciría en estado unidos la actitud de querer resolver el conflicto por medio de reconocimientos monetarios, desechando o concediéndole ínfima importancia al resto de las reclamaciones.

Durante la celebración de la semana antiimperialista, Omar Torrijos, invitado de honor de los estudiantes, acudió al paraninfo de la universidad de panamá en 1971 y esbozo, en su intervención, ante los asistentes el cuadro del problema de las negociaciones:

A nosotros nos han dicho los actuales negociadores norteamericanos que ahora hemos salido con el asunto de la soberanía, que anteriormente jamás se lo había dicho que aquí había un pueblo dispuesto a cualquier clase de sacrificio con tal de que ondee nuestra bandera en ese territorio que es nuestro.

Aparentemente para ellos ese es un leguaje desusado. Pareciera que los hemos tomado por sorpresa, ya que nuestro país no les está hablando de beneficios económicos, sino que les dice que el problema sentimental, y que nosotros le damos mucho más importancia a la bandera que a cualquier beneficio económico.

Indudablemente que los benéficos económicos tienen que venir por gravedad, porque el canal es un paso obligatorio del mundo y si es un bien a través del cual toda la humanidad se beneficia, es lógico también que panamá de este paso obligado reciba beneficios económicos.

Si en el tratado de 1903, la perpetuidad y el apoderamiento de parte del territorio nacional constituyeron un despojo, el aspecto económico equivalió a una burla. Una vez consumada la independencia, estados unidos entrego a panamá la suma de diez millones de dólares.

El convenio de 1903 fijo una anualidad de doscientos cincuenta mil dólares oro como la cifra que recibiría panamá, a partir del año de 1913 en adelante. El recién fundado esta, luchando a brazo partido, logro adelantar la fecha al año de 1908 para el cobro de la primera anualidad. La historia cantidad e mantuvo a ese nivel hasta 1936, cuando por gestión del presidente Doctor Armodio Arias Madrid, se logró un aumento de la anualidad hasta cuatrocientos mil dólares, aunque no en su valor oro sino en el papel moneda corriente sujeto a las fluctuaciones de la moneda fiduciaria norteamericana. En 1955, en virtud de los acuerdos Remon - Eisenhower, la compensación anual subió a un millón novecientos treinta mil dólares. N el año de 1972, en pleno desarrollo del proceso revolucionario, la asamblea nacional de representar decidió, en uno de su primeros y más brillante acuerdos, rechazar la ridícula suma a partir de ese momento la republica de panamá dejo de percibir la mencionada anualidad.

Anterior a la resolución de la asamblea mediante la cual rechazaba la anualidad y antes más de trescientas mil personas concentradas en la plaza 5 de mayo, durante las conmemoraciones del tercer aniversario de la revolución de 11 de octubre, Omar Torrijos había dicho:Que sepa el mundo que nos está escuchando hasta donde han sido tan ruines determinados mentalidades de los estados unidos que a nosotros nos pagan, a panamá le pagan, por el alquiler de una franja de 1.432 kilómetros cuadrados, un millón novecientos mil dólares. Sin embargo de dólares netos. ¡Miren esas cifras!

Esta migajas, regateadas muchas veces a un país casi indefenso como el nuestro, adquieren un significado más estremecedor si se las compara con sumas percibidas por estados unidos a causa del ahorro de combustible por el acortamiento de las distancia, entre costa y costa de su país, al usar la vía canalera para conectarlas, basta y sobra analizar lo que el canal ha supuesto para la marina mercante de aquella nación y aun para su defensa. La potencia norteamericana ha directos por cobro de peajes a los barcos que cruzan el canal de panamá, la cifra de dos mil novecientos cincuenta millones de dólares.
Desde su apertura el 15 de agosto de 1914 han cruzado el canal ochocientos mil barcos con una cifra global de tres mil millones de toledano. Los Estados Unidos, además, se han ahorrado ocho mil millones de dólares por el solo hecho de la reducción de los costó al acortarse la ruta hasta el cabo de hornos como se empleaba antes.

Uno de los incidentes, más risible de las negociaciones tuvo lugar cuando el doctor Fernando Manfredo, actual subadministrador del canal de panamá, trato este asunto con un representante de los estados unidos frente a un gran tablero en la sede de la embajada panameña en Washington. A medida que Manfredo, integrante del equipo negociador, iba escribiendo las cifras, justificándolas con los datos estadísticos, el representante norteamericano iba enrojeciendo hasta que al final no aguanto más y poniéndose de pie grito: “shit”.

Durante el desarrollo de las negociaciones, la táctica de Omar consistió en mantener una constante ofensiva en la presentación de soluciones. A eso le daba gran importancia, ya que si los nuevos tratados no se concluían, era necesario demostrar como panamá, en todo momento, había ofrecido alternativo a pesar de los rechazos de la contraparte. Preparaba, así, sus futuras acciones, ya que en su fuero interno seguía pensando que la salida inminente iba a ser un enfrentamiento de lucha liberando armada con las tropas militares del colonialismo. A Torrijos le parecía que los estados unidos precipitarían los hechos porque no estaban negociando con lógica, inicialmente, sino con orgullo de superpotencia, nunca fue jefe de la revolución dado a la confección de actas y esa actitud la mantuvo hasta el final del proceso negociador. Explicaba que en reuniones de esa naturaleza, tan pronto se hacían actas, las partes abandonaban la búsqueda de soluciones y se preocupaban solo por pronuncias frases grandilocuentes de gran alcance histórico.

Ustedes y los norteamericanos- repetía en una y otra ocasión- pronunciarían grandes discursos para consignar su patriotismo en el acta de la sesión y se olvidarían de arreglar el problema.

La confección de actas no se realizó sino en la última fase de las negociaciones, durante el primer año de la administración del presidente james Carter y cuando ya sentíamos cercana la posibilidad desembocar en un acuerdo. Estas instrucciones sobre las actas probaron estar muy acertadas, pues ambos equipos de negociadores hablaron con suma libertad y desenvoltura, hicieron críticas a sus propios gobiernos y revelaron las muchas dificultades surgidas de la incomprensión o de las instrucciones recibidas en una ocasión, la delegación panameña incorporo a un nuevo funcionario, pero nos olvidamos de señalarle la costumbre adoptada de no redactar actas de las sesiones, por el cual este, con la mayor naturalidad, procedió a confeccionar una acta de la sesión.

Apenas los norteamericanos vieron el acta cambiaron el tono de sus intervenciones verbales y se dedicaron a rechazar las proposiciones de las personas que integrábamos el equipo negociador de panamá. Los negociadores yanquis se referían en su oratoria a los “altos intereses de la patria norteamericana”. Fue una reunión parca, poco sociable, corta y se suspendió sobre el problema que creaban las actas se abstuvo de hacerlas y desde entonces las aguas volvieron a su nivel y reino la más amplia cordialidad y libertad en el seno de los dos conjuntos.
Omar Torrijos posee otra capacidad y es la de tomar decisiones, sin eludir responsabilidades, en ciertos momentos en que es imposible lograr un consenso. Durante la etapa negociadora esta capacidad se hizo evidente en ciertos casos. Uno de estos fue el surgimiento de la necesidad de un acuerdo con el pentágono con el objeto de desbrozar la maleza que se formaba en otros aspectos de las negociaciones. Una decisión así era neurálgica y por lo tanto muy controvertible.

El antecedente estaba en el hecho de que los estados unidos, basan doce en una muy elástica a la par que unilateral interpretación de la Convención Hay - Varilla de 1903 referente al empleo de sus fuerzas armadas, trasformo la zona del canal en un complejo militar antes que en una zona de tránsito, comercio y navegación. Estableció dentro de la zona numerosas bases militares y, no conformes con ellos, organizo el llamado comando sur, que es uno de los dispositivos mundiales de la defensa norteamericana y vas más allá de la simple defensa de la vía interoceánica. La competencia norteña, además, convirtió la zona del canal en campo de entrenamiento de tropas, las cuales, después de pasar severos adiestramientos en tierra panameña, iban a otras latitudes a guerrear. Un ejemplo, el de las famosas “boinas verdes”, que eran adiestradas en fortines sitos en la zona del canal para ser enviadas a la guerra de Vietnam.

La presencia del ejército norteamericano en panamá constituía el punto básico de conflictos y reclamaciones. La situación fue complicándose con la inauguración de la famosa escuela de las américas, en territorio zoneíta, que se utilizaban para la preparación de oficiales de los ejércitos de marica latina, hecho este que nada tiene que ver con la clausura del tratado que autoriza la defensa del canal. Y si a ello se añaden los amargos sabores en la boca del pueblo pos las agresiones de tropas yanquis desarmadas, se tendrá una idea clara de situación de este foco conflicto en el proceso negociador de los nuevos tratados.

Era un lugar común en el istmo de panamá declarar como ilegales las bases norteamericanas, ya que se apartaban de la simple defensa canalera. Una negociación de este aspecto con el pentágono equivalía, por lo pronto, a darle viso de legalidad, lo cual sería tema de una acre polémica con la oposición y dentro del propio equipo negociador y en punto débil para conseguir la aprobación popular a la hora de someter a plebiscito el texto de los nuevos tratados tal cual lo exigía la nueva constitución nacional de 192, plasmado una sugerencia del propio general Torrijos, quien para sustentarla dijo: “O todos seremos patriotas o todos seremos traidores”. Como se sabe, el texto del tratado de 1903 jamás llego al seno del pueblo panameño para su aprobación o rechazo. La aportación constitucional del plebiscito es una conquista revolucionaria en esta materia, ya que la practica anterior, consagrada en los tratados sin participación del pueblo en tan delicada materia.
Torrijos expreso su opinión de manera clara, honesta y dijo que:

El concepto de ilegalidad de las bases militares norteamericanas puede producir gran felicidad entre nuestros brillantes juristas pero a los estados unidos ese no le da ni frio ni calor. Por el contrario, cada día aumenta el número y poderío de esa base. Mientras teóricamente se alega su inexistencia porque son ilegales, todo el mundo sabe que está allí, ven los camiones desplazarse con los soldados, se sufre la humillación de los controles militares y se conocen las maniobras y entrenamientos que realizan. Lo peor es que ellos piensan mantenerla a perpetuidad y esperan que nosotros nos pasemos una perpetuidad diciendo que no existen porque son ilegales.

El general refirió algo que le aconteció en uno de sus viajes a Colombia, estaba con el gobernador de un departamento, quien le ofrecía una pequeña recepción. Fuera, gran número de empleados bancarios piqueteaba con el gobernador de un apartamento la casa del funcionario colombiano por causa de una huelga que duraba ya varias semanas. Torrijos le pregunto al gobernador acerca de la manera como pensaba arreglar el asunto y este le respondió que esa huelga no existía porque los tribunales le habían declarado ilegal. Torrijos, discrepando de dicha afirmación, le sugirió entonces al gobernador que aunque dicha huelga fuera ilegal, y “no existiera”, los afectados era reales y estaban en la calle con grandes carteles piqueteando la residencia y que en la calle seguirían, por encima de la ley, hasta lograr un arreglo, bueno o mediano, a sus problemas. Sugería al gobernador salir a la calle y entablar el dialogo con los empleados bancarios. Después Omar Torrijos elaboraría toda una ética a partir de este concepto ideal de inexistencia, incluso en asuntos familiares. Cuando tuvo su primera experiencia como padre ante el noviazgo y ulterior matrimonia de una de sus hijas, en las primeras etapas del idilio juvenil se negaban a ver su futuro yerno. Comentando la negativa al diálogo, decía: “no lo recibió porque para mí no existe”. Después, cuando comprendió, por aplicación de la ética adoptada en Colombia, que debía rendirse en el curso de este asunto familiar, cada vez que su hija se le acercaba con el novio, ya en calidad de prometido, Torrijos decía autocriticándose: “allí viene mi hija con el inexistente”.

El pentágono se oponía a la concertación de un tratado con panamá, si previa y precisamente no se determinaba el reglamento bajo cual iba a operar sus tropas en la zona del canal o en el istmo de panamá, en caso de que el concepto y la realidad de esa zona desaparecieran en el texto de los nuevos pactos y cesara la jurisdicción norteamericana sobre esa franja arrendada por panamá en 1903. Ante la actitud del pentágono, que es un super-gobierno, el equipo negociador norteamericano y el gobierno de estados unidos se cruzaban de brazos. Los militares dirigentes del pentágono explicaban que en todos los países donde tenía bases militares existían convenidos denominados estatutos de fuerza armadas. Panamá era la excepción, por cuanto la zona del canal estaba bajo la jurisdicción de los estados unidos y por lo tanto no se requería tal estatuto.
Esa norma equivale a un código de funcionamiento de las tropas de un así en territorio ajeno y contempla, hasta en su más nimios detalles, todos los aspectos que emanan de la presencia de esa fuerza armadas, se especifican los sitios de defensa, la jurisdicción criminal sobre los soldados , el empleo de civiles, el sistema de telecomunicaciones usado por ejército, los almacenes y economatos militares, correos, tránsito y circulación de vehículos automotores, naves y aeronaves, el izamiento de bandera y otros muchos aspectos, propios e inherentes a esa presencia de tropas de estados unidos en tierras de otros países.


Antes de entrar a la negociación, en firme, con los dirigentes del pentágono, el equipo panameño, bajo mi dirección y siguiendo la filosofía ética de Torrijos, se adentró en el estudio minucioso de una copia de tale estatutos de fuerza armadas de los estados unidos, particularmente los que estaban en vigencia con países como Turquía, España, Japón, Inglaterra, república federal de Alemania y algunos otros.

Torrijos decidió llevar hacia adelante este aspecto neurológico de las negociaciones con todas las implicaciones, consecuencias y hasta falsas interpretaciones que harían los oposicionistas de dentro y fuera de panamá. Considero necesario seguir adelante manifestándole a su gran amigo y compañero de esfuerzo el conocido empresario panameño y a la sazón embajador de panamá en Washington, Gabriel Lewis Galindo: “mira, Gabriel, estoy atravesando un desfiladero mortal. Si me detengo, el viento me tumba hacía los riscos. Si me inclino a la izquierda caigo con todo y mi buena voluntad y si me inclino a la derecha puedo matarme contra la maraña. ¡Entonces, mi único camino es echar adelante y para adelante voy!” y dicho y hecho, Omar Torrijos actuó con la firmeza y decisión que mostro durante el mini golpe del año 1969 y que le permitió definir la ruta del Movimiento Revolucionario Octubrista.

Igual determinación tuvo para tomar el poder en la noche del 11 de octubre de 1968 ex colega el coronel Boris Martínez se había adelantado en

Chiriquí y a pensar cien mil hombres que respaldaban a Arnulfo arias, el caudillo panameñitas; y cuando, por encima de amenazas veladas y descubiertas, rompió la infamia del pueblo contra el pueblo y el gobierno de cuba. “comprendo que se bloqueó una guarnición, como tantas que han sido bloqueadas en la historia del mundo, pero no comprendo un bloqueo contra un pueblo”.

Un día antes de que la delegación panameña viajaran a cuba a restablecer las relaciones, se produjo una llamada de urgencia del canciller panameño, juan Antonio Tack, a la residencia del jefe gobierno. Torrijos había pedido que no se le despertara a menos que ya el gobierno estuviera cayéndose. En esos días dormía menos de cuatro horas y deseaba reposar para la dura faena que se acercaba. Pero tratándose de algo urgente en la voz de Tack, sus secretarios y escoltas lo despertaron. Tack informaba de una conversación con Henry Kissinger, secretario de estado de los estados unidos, quien le había dicho: “canciller Tack, informe a Omar Torrijos que panamá debe entrar a la fila y no estar rompiendo el bloqueo, o las consecuencias de tal conducta será imprevisible y de alta severidad”. Torrijos después de escuchar la trascripción de las palabras de Kissinger no está jugando. ¡Y tendremos que dejar la diplomacia y volver a empuñar los hierros! Acuéstate tranquilo que mañana te llamo2. Al decidirse a re entablar las relaciones con cuba, a pesar de las severas amenazas de Kissinger, Torrijos se mantuvo en su línea de seguir adelante por el desfiladero, por que detenerse era caer a uno de los dos lados.

Cuando decidió que debía negociarse con el pentágono, abrió la verdadera puerta para allanar los obstáculos en la ruta del proceso negociador iniciando en abril de 1964.

El mencionado estatuto de fuerzas armadas aparece como un acuerdo para la ejecución del artículo IV del tratado del canal Torrijos-Carter, referente a la protección y defensa, pero en realidad significo la primera negociación en firme lograda ente panamá y los estados unidos.
Por eso Omar Torrijos puedo decir más tarde ante el presidente Carter que en panamá todos sabíamos que el paraguas del pentágono estaba directamente sobre nosotros.


Omar Torrijos Herrera


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